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La historia de Julio César Mondragón, estudiante de Ayotzinapa

En octubre los mexicanos recordamos uno de los episodios más tristes y oscuros de nuestra historia moderna, la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco, en la que murieron un gran número de personas, en su mayoría jóvenes, algunos se atreven a decir que miles, otros más conservadores hablan de cientos. Es en este mismo mes pero de este año que se suma otra tragedia, no menos importante, la desaparición y muerte de estudiantes de la escuela “Raúl Isidro Burgos» que se encuentra en el municipio de Ayotzinapa, estado de Guerrero.

Entre ellos se encontraba Julio César Mondragón. La imagen de su cadáver con el rostro desollado ha servido de estandarte en diferentes marchas de padres de familias y compañeros estudiantes que piden justicia y un alto a la violencia que se ha apoderado de ese y otros estados.

45 estudiantes desaparecidos y 6 fosas clandestinas con un número indeterminado de restos humanos, pero ningún responsable detenido, aunque sí muchos sospechosos todos relacionados con el crimen organizado y lo más grabe parte de las autoridades.

Michoacá, Guerrero y Estado de México son tan sólo una muestra de los que pasa en todo México. Ya es difícil encontrar la línea que divida al crimen y al gobierno; el sistema se encuentra totalmente corrompido. Ya no sólo son los grandes personajes quienes mueven los hilos de la corrupción, a todos niveles de gobierno, desde Sedesol hasta los congresos, gobiernos, estatales, municipales y federal, están tan coludidos con la delincuencia que pareciera imposible terminar con el mal gobierno. Como siempre, son los ciudadanos quienes quedan en medio de las disputas.

Sin más, dejamos la historia de Julio y así como los estudiantes que alzaron la voz en el 68, estos y todas las víctimas de los gobiernos del PAN, PRI y PRD, no debe ser olvidado.

En vida se llamaba Julio César Mondragón, estudiante de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”, cursaba el primer año de su Carrera Profesional y era originario del Distrito Federal.
Era un joven con muchas ganas de estudiar, pero por la falta de recursos económicos de su familia dudó en hacerlo, en su búsqueda de escuelas donde no tuviera que gastar mucho se enteró que aquí en Guerrero había una escuela con modalidad de internado en donde no tendría que pagar renta, ni alimentos, y solo gastaría en algunos materiales educativos. Cuando se enteró de esto no lo dudó más, y emprendió su camino, salió de la Ciudad de México preguntando donde se encontraba la tierra del Ilustre Vicente Guerrero, es decir, buscaba Tixtla, municipio donde se encuentra Ayotzinapa. Luego de requisitas y aprobar el examen de admisión el día 18 de agosto se presentó a la institución en donde pronto hizo amistad con todos sus compañeros que son de distintas partes del país, pues Ayotzinapa permítanme decirles que alberga a estudiantes de Guerrero pero además les brinda oportunidad a jóvenes de estados colindantes, luego entonces todo marchaba en orden, hasta que un día sus compañeros le informaron a todos que tenían que ir a la marcha histórica del 2 de Octubre en el D.F., una marcha en donde se recuerda la matanza de estudiantes que se manifestaban en ese entonces, claro que para ir tenían que buscar las condiciones para ello, por eso optaron por salir a todo el estado a botear (pedir cooperación), al grupo del “Chilango”, que era como le decían sus compañeros por ser originario del D.F., decidió ir a Iguala a recabar recursos. Su mala suerte fue que ese día daba su informe la esposa del Presidente Municipal y Presidenta del DIF , y ese evento los resguardaban, policías federales, estatales y municipales, además eran apoyados por la delincuencia organizada, luego entonces estas corporaciones, al ver la llegada de esta caravana de vehículos procedentes de Ayotzinapa, persiguieron a los camiones por toda la ciudad, hasta que en una calle lograron cerrar el paso, ante eso un estudiante se bajó del camión para solicitarle el libre tránsito, pues no entendían el porqué del acoso, se abrió la puerta del camión, el estudiante temeroso bajó y disimuladamente vio su reloj, apuntaba las 8:00 de la noche, después de dar 5 pasos más y dirigirse a la patrulla municipal, se oyeron disparos certeros que dieron a la cabeza de estudiante, cayó muerto al instante, sus compañeros al ver lo que sucedió y sentir las balas encima, salieron del autobús huyendo de la masacre, entre ellos el Chilango que salió junto con un compañero pero las balas de los cuernos de chivo eran más veloces que su patas, a unos cuantos metros cayó al piso y sus compañeros vieron como lo subieron a una patrulla Municipal, en un inicio pensaron que lo llevarían a un hospital o ya lo peor detenido, pero nunca pensaron lo inimaginable, horas más tarde fue encontrado su cuerpo sin vida y desollado (le quitaron la piel del rostro).
Aquí terminaron las ilusiones de este joven que salió de D. F. y aquí en Guerrero encontró su muerte…

Tomado de: http://elyazul.blogspot.mx/


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